jueves, 30 de abril de 2009

El vuelo de los siglos

Dentro de los estragos por la influenza, olvidé que este miércoles 29 fue Día Internacional de la Danza, y por esta razón quiero compartir el siguiente texto de alguien a quien admiro por su persona, sus conocimientos y su dedicación en lo que hace. Espero lo disfruten.

Kgosni´ Danza Ritual de Los Voladores

Por Francisco Acosta *

Sin duda que una de las danzas más antiguas que se conservan en nuestro país es la Danza Ritual del Volador.

Su carácter espectacular, ha contribuido a su permanencia desde la época prehispánica hasta nuestros días, conservando los principios fundamentales de la cosmovisión indígena, no obstante el contexto en contra que ha tenido que enfrentar.

Quizá una característica que le ha permitido sobrevivir es el ser considerada por los miembros de culturas ajenas a las de sus ejecutantes, como un juego acrobático o recreativo y no como un rito que expresa en sus simbolismos la forma antigua de vida.

En fechas recientes a la conquista española y en pleno auge de la evangelización, la danza del volador, logró superar las prohibiciones coloniales, según lo consigna el Códice Azcatitlan, cuando se presentó en Colhuacan en 1530, en el marco de celebraciones cristianas.

Actualmente, sobrevive al proceso homogeneizador de la modernidad, al adaptarse a las exigencias del mercado turístico y comercial pero sin perder los elementos esenciales que le dan sentido al interior de las propias comunidades totonacas.

Un elemento en contra de la práctica ritual de la danza, es la deforestación que ha sufrido la región (hasta los años 50´s, del siglo pasado se conservaba la selva tropical) lo que ha ocasionado la desaparición del tsakáe kiwi o palo volador. Este ha sido sustituido por tubos metálicos.

La falta del árbol en el proceso ritual del volador implica la no realización de etapas donde se cristaliza la comunión espiritual que los totonacas establecen con el mundo natural y sobrenatural, a través de los pasos de selección, corte, arrastre y levantamiento del palo volador, además de la última parte de la danza: el vuelo.

Para cumplir con este procedimiento ritual se requiere de varios días y de la participación no solo de los músicos y danzantes, sino de toda la comunidad: hombres y mujeres. La relación ritual con los elementos del cosmos (sol, agua, aire, tierra) no es asunto sencillo. Está en juego el equilibrio del mundo y la supervivencia de la especie humana. Los danzantes se convierten en sacerdotes-oficiantes intermediarios entre las deidades y los seres humanos.

Previo al ingreso al espacio sagrado de la danza, sus ejecutantes deben cumplir con estrictas normas ascéticas: ayuno, retiro, abstinencia sexual y de bebidas alcohólicas, oraciones, meditación,… no se permiten ni siquiera malos pensamientos. El no cumplimiento de estas normas puede ocasionar no solo la muerte de los danzantes sino consecuencias funestas para la comunidad: devastaciones naturales, conflictos, enfermedades, hambre, desarmonía, etc.

Pasos del ritual:

La fecha del vuelo. Tradicionalmente la danza no se realiza en cualquier momento sino en fechas establecidas por el calendario ritual. Se dice que es una danza solar propiciatoria de la lluvia, asociada al ciclo agrícola. Pero también se le considera como una ofrenda a Chichiní el dios Sol para que continúe proporcionando luz, calor, vida, alimento, conocimiento y sabiduría a los habitantes de este planeta. El mito totonaca dice que se realizó por primera vez cuando el sol, en su desplazamiento hacia el sur en el solsticio de invierno, corría el riesgo de seguir hacia el inframundo y no regresar a iluminar la tierra. Se dice que también por eso, el vuelo se debe realizar a las 12 del día, cuando el sol está en el cenit, para que pueda recibir con plenitud la ofrenda de la danza y regrese al día siguiente fortalecido.

Selección del árbol. En un recorrido por los montes de la región, se selecciona al árbol que reúna las condiciones necesarias para la danza: altura, grosor, uniformidad del tallo. Posteriormente se ofrenda incienso, aguardiente, tabaco, velas, comida, música y los danzantes ejecutan el son del perdón para solicitar al Kiwi Kgolo (dueño del monte) permiso para cortar el árbol, con el compromiso de que algún día, también los seres humanos abonaremos la tierra con nuestros cuerpos para alimentar a nuevos miembros del mundo natural. Esta ceremonia en pleno monte, también es un aviso al árbol, donde se le comunica que ha sido elegido para participar en el rito cósmico.

Corte del árbol. En un nuevo día, según la tradición, se inicia el corte del árbol por parte del Caporal del grupo, iniciando con los hachazos hacia el oriente y continuando según la orientación de los puntos cardinales. El corte se hace después de repetir la ofrenda de alimentos, bebidas, tabaco, incienso, música y danza. La flauta y el tambor acompañan de manera incesante todo el ritual.

Arrastre. Para trasladar el palo al centro de la comunidad, se requiere de toda la fuerza de sus habitantes, además de conocimientos técnicos que permitan superar ríos, cerros, barrancas, inclusive posibles obstáculos sobrenaturales. Si el Kiwi Kgolo o Dueño del Monte no está satisfecho con las ofrendas o el comportamiento de las personas que participan en el rito “el palo se pone muy pesado que no lo pueden mover por más esfuerzos que hacen”. Entonces se necesita detener el arrastre y reiterar las ofrendas y las oraciones “para que lo deje ir”.

Ofrenda a la Madre Tierra. En el sitio donde se va a levantar el palo, se cava un agujero donde se depositan ofrendas a Kiwíchat (diosa del monte o dueña de la tierra): un guajolote o una gallina viva, además de tabaco y aguardiente. El ave es para que la diosa se alimente y no desee la vida de alguno de los danzantes, el aguardiente es para calmar su sed y no chupe la sangre de los danzantes y los enferme y el tabaco para combatir al mal viento que puede ocasionar accidentes.

Levantamiento del palo. Previo a levantar el mástil, se le coloca en el extremo superior la manzana, tecomate o eje donde van a girar los voladores y se enreda a lo largo del tallo el bejuco pusta pwmáyak o bejuco de siete corazones, que servirá de escalerilla para subir al palo. La técnica indígena para levantar el palo es usar tijeras de tarro para sostenerlo, mientras lo van izando con bejucos muy resistentes.

Sones de tierra. Antes de subir al mástil, los danzantes ejecutan los llamados sones de piso, bailando en círculo alrededor del Palo, pidiendo Perdón y Permiso para volar. Las antiguas coreografías cuidan en todo momento, la orientación de los puntos cardinales del universo y se repiten tantas veces como la combinación sagrada de los números y los tiempos, lo señalan, según la cosmovisión totonaca.

El vuelo. La última parte del ritual es el vuelo, donde se invoca a los cuatro elementos, las cuatro direcciones, los cuatro vientos y donde los danzantes enlazan lo aéreo con lo terrenal, lo sagrado con lo humano; acompañados siempre por los sones rituales mediante los cuales dialogan con los elementos del mundo natural y los interlocutores sobrenaturales.


Este ritual, que cada vez se vuelve más difícil de celebrar en la región, se conserva en 2 variantes: la de la Sierra y la Costa Veracruzanas. Coreografías y vestuarios diferentes pero la estructura de la danza se conserva.

Problemática:

Pérdida de la Danza Ritual. Si bien la espectacularidad de la danza de Los Voladores de Papantla, les ha permitido participar en el mercado turístico con relativo éxito y éste es un factor, que sin duda ha contribuido para su permanencia, pero uno de los aspectos más preocupantes para los ancianos de la comunidad y los maestros tradicionales es que solo están quedando “pedazos” de la danza. Los empresarios solo consideran la ejecución de 4 o 5 sones y el vuelo y en base a esto hacen los contratos.

Para las nuevas generaciones de danzantes “profesionales” ya no es necesario el ritual “completo” y por lo tanto tampoco se forman como danzantes “completos”. Los principios ascéticos y normas tradicionales de ética y conducta de los danzantes-oficiantes, se deterioran a gran velocidad y por lo tanto, los conceptos de vida cristalizados a través de la danza, se pierden.

Esta pérdida de principios también ocasiona que se descuiden los meticulosos conocimientos técnicos que los danzantes deben cuidar para la ejecución de su oficio, pudiéndose provocar accidentes que ponen en riesgo su propia existencia.

Otro problema, es que no hay suficientes plazas que garanticen trabajo para los diferentes grupos de voladores de la región y las competencias y envidias por conseguir los contratos, llevan a frecuentes divisiones y conflictos.

Asimismo, ya antes se mencionó otro de los problemas que es la falta del tsakáe kiwi o palo volador provocado por la deforestación en la región que ha ocasionado la ganadería extensiva, que es practicada por la población no indígena.

Otro aspecto del problema es la falta de información disponible sobre el sentido y significado del complejo ritual de la danza y que es una aportación de los totonacas a nuestra diversidad creativa; este desconocimiento es extensivo aún para la mayoría de la población que habita actualmente en la región, lo que dificulta su justa valoración y el emprender acciones profundas de salvaguarda.


Por qué es importante la danza?

Cómo ya se dijo, la danza a través de su ritual, cristaliza el concepto de vida de los totonacas, explica y da sentido a su existencia y establece los principios a partir de los cuales se relacionan entre ellos mismos, con otros seres humanos y con los elementos de la naturaleza y del cosmos. La danza es una verdadera obra de arte que sintetiza el significado de li tutu nakú: el “ser totonaco”.
Propuesta:
Ante la problemática antes mencionada, desde el año 2005, la Asociación Civil Kgosni, constituida por un grupo de danzantes tradicionales, tomó la iniciativa de crear una Escuela de Niños Voladores donde se formen a las nuevas generaciones de danzantes, según los principios y fundamentos de la tradición. Este proyecto se inició con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, pero claro, el apoyo fue de gran ayuda pero limitado y temporal.
Con la creación del Centro de Artes Indígenas por el gobierno del Estado de Veracruz, en la sede del Parque Temático Takilhsukut, situado a 1 kilómetro de la zona arqueológica de El Tajín, en el municipio de Papantla, se ha continuado con el apoyo a la Escuela pero los recursos siguen siendo limitados, sobretodo ahora que la Escuela amplió su enseñanza a otras especialidades de danza de la región, como los Guaguas y los Negritos. El Centro los apoya con el pago de su día a los maestros y músicos de la Escuela, más la comida y gastos de transporte para el traslado de los alumnos al Parque, mismos que viven en diferentes comunidades de la región. También se les apoya con algunos de los materiales y utilería para la danza, pero faltan más recursos para el vestuario y equipamiento completo y la atención a los nuevos candidatos a danzantes que lo están demandando, a partir del buen ejemplo que ha significado la Escuela Kgosni.

Alternativas:

Consolidar a la Escuela Kgosni como una institución especializada en la formación de Voladores y Danzantes “completos”.

Fortalecer el Plan de Estudios de la Escuela con investigaciones participativas que sistematicen los contenidos básicos de su Plan de Estudios:
· La memoria mítica
· La vocación:
a) el gusto (shtalakatin)
b) el “don” (chuna shminit)
· La relación con los “dueños” de la danza.
· Importancia de los sueños
· La lengua propia
· El ritual
· La Promesa del danzante
· La vida de un danzante: como pensamos, vivimos y sentimos.
· Conocimiento del mundo y el lugar de la danza
· El aprendizaje,
· El resultado,
· El compartir la danza,…

· Gestión de los recursos necesarios para la consolidación de la Escuela.

· Multiplicación del “Modelo de la Escuela” en otros municipios y regiones.

· Acciones de documentación de la experiencia, promoción y difusión.

· Sumar a las campañas de reforestación emprendidas por las distintas instancias de gobierno, la siembra del Palo Ritual del Volador

· Proyectos de turismo comunitario que generen alternativas económicas para los danzantes, sus familias y comunidades.


Para terminar:
¿Cómo sería el Totonacapan sin Voladores?
¡ Inimaginable ¡
Para los que conocen la importancia de la danza en la región, sobretodo para los propios totonacas que la han mantenido durante tantos siglos, a pesar de las adversidades, se trastocaría el sentido de la vida misma. La danza es un puente entre el cielo y la tierra, entre lo material y lo espiritual ¿cómo se puede vivir en este planeta sin el espíritu que nos anima?


Tal vez los empresarios turísticos encontrarían otro show para sus espectáculos, pero ni hablar para los totonacos de Papantla que en lugar de colocar en su cerro más alto, la estatua de un santo de la iglesia o de un prócer de la república, han erigido una estatua gigante de un Volador como emblema de su cultura y de su concepto de vida: “¡Papantla, tus hijos vuelan!”



* Director del Centro de las Artes Indígenas del Parque Temático Takilhsukut, Papantla, Veracruz.

6 comentarios:

Jon dijo...

gracias por postear este artículo, ahora aprecio más este arte y me diste la oportunidad de aprender, conocer y fascinarme más por la cultura de nuestro estado

RUY dijo...

Al contrario, gracias Jon por pasar y leer el texto. Por eso amo, y más, el totonacapan. Ojalá te des una oportunidad de venir y con gusto compartimos experiencias.

También gracias a Paco Acosta que redactó el trabajo.

Jon dijo...

Hace ya varios años que tuve la oportunidad de conocer esa región tan hermosa gracias a una amiga a la que aprecio mucho y que desde hace mucho no veo, Nimbe Romero. Amo a mi estado desde tampico alto hasta agua dulce de pe a pa

PashmiNa dijo...

Hasta la naturaleza les impide "volar"... bueno no la naturaleza, simplemente nosotros. Es un bile precioso cuando se ve en vivo, la verdad me llama muchísimo la atención, me deja anonadada por tan fascinantes acrobacias y ritno que llevan. Nunca he tenido la oportunidad de ir a Veracruz pero las veces que han venido a la feria estatal de León son realmente impresionantes y como dices, una parte que ejemplifica la cultura en Veracruz, una cultura que es increíble que haya logrado sobrevivir hasta ahora.. claro, siempre y cuando respetemos su entorno.

Saludos y excelente reportaje como siempre!!

xD

David dijo...

Hola, aunque se dice que los mexicanos participamos poco en la internet, más allá de leer, me gustaría felicitarlos por su blog, las notas son muy interesantes, al igual que las fotografías. Tienen en sus manos un trabajo de calidad, suerte!

David dijo...

Hola, aunque dicen que los mexicanos participamos poco en la internet, reconozco que su trabajo está muy bien hecho y tiene calidad, felicidades, espero que este proyecto crezca, suerte!

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