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martes, 19 de octubre de 2010

Cambio climático arriesga la seguridad alimentaria

Si los Estados no siguen una política de cuidado de la biodiversidad y de adaptación de los cultivos al cambio climático, sobrevendrá una "catástrofe": Manuel Jiménez

Rodrigo Vidal

Xalapa

Aquellos gobiernos que no adecuen la vocación del uso de suelo considerando los efectos del cambio climático sobre los cultivos, corren el riesgo de enfrentar una caída en la producción y una crisis alimentaria.

De acuerdo con Manuel Jiménez, miembro del Foro de Aplicaciones de los Pronósticos del Clima a la Seguridad Alimentaria y Nutrición en Centro América, en Costa Rica, mediante el análisis de los pronósticos sobre el calentamiento global es posible gestionar los riesgos en materia de seguridad alimentaria para cada región.

Siguiendo una política de cuidado de la biodiversidad y de adaptación de los cultivos al cambio climático, los gobiernos podrán garantizar niveles de producción de alimentos adecuados para su población, de lo contrario “eso sería una catástrofe”.

“Se debe tener en cuenta que el cambio climático es una realidad y hay que hacer un esfuerzo por evitar que sea mayor, produciendo menos de gases de efecto invernadero y una cosa que es importante es vigilar el proceso de adaptación de los cultivos y cuidar la biodiversidad, y para lograrlo se pueden tener diferentes opciones”.

Para ello propuso promover la investigación y el desarrollo tecnológico que permita ir adelantándose a supuestos escenarios que podrían presentarse con temperaturas más extremas, de acuerdo a las características de cada ecosistema en los diferentes países.

En es sentido, algunas opciones que podrían resultar de este análisis es la rotación de las áreas de cultivo, cambiar los tipos de cultivo o haciendo más resistentes los cultivos en aquellas zonas agrícolas que manifiesten un mayor impacto por el cambio climático.

Manuel Jiménez, quien ofreció la conferencia “Aplicación de los pronósticos climáticos para la gestión de riesgos en la seguridad alimentara y nutrición” en el IV Foro Nacional para la Seguridad Alimentaria, dijo que ya existen varios modelos científicos capaces de visualizar cómo puede ser el comportamiento del clima y prever el impacto en áreas como la agricultura.

Los Estados se deben preparar para esos escenarios mediante acciones de previsión y mitigación de los efectos del cambio climático, y estar concientes que hay dos momentos para actuar: uno mediante los planes de contingencia para atender los casos de emergencia, y otro mediante los planes de previsión a largo plazo, con el uso de tecnología.

Sobre todo porque algunas actividades podrían desaparecer de algunas zonas pero también para algunos productos quizá sea benéfico, en un corto plazo, un cambio en el comportamiento del clima, y todo eso deberá preverse.

“Hay que hacer uso de los recursos naturales y proteger la biodiversidad, en gran medida ahí puede estar parte de las soluciones”, dijo el investigador costarricense.

Saber por ejemplo, que los efectos del cambio climático pueden ser más devastadores para zonas tropicales y adelantarse a esos escenarios puede evitar un gasto mayor para los gobiernos. Todavía las posibilidades de mantener cultivos ante el comportamiento del clima son muy amplias.

Lo contrario, son los riesgos de incremento de plagas, caída en la producción agrícola, aumento de vectores que transmiten enfermedades a los animales y las personas, “pero se puede hacer mucho para que eso no ocurra”.

jueves, 14 de octubre de 2010

Pierde Veracruz 75 por ciento de su vegetación

Se invierte en programas pero no hay seguimiento a su desarrollo



Rodrigo Vidal
Xalapa, Ver.- Veracruz ocupa el tercer lugar en biodiversidad en México y es uno de los estados que más invierte en reforestación, pese a ello, es el primero en daño a sus ecosistemas, con una pérdida del 75.5 por ciento de su vegetación original, debido en buena parte a políticas ambientales inadecuadas, crecimiento poblacional, falta de recursos, de voluntad y de seguimiento de proyectos exitosos.

Para la doctora en Ecología y Manejo de Recursos Naturales, Ana Cecilia Travieso Bello, Veracruz “tiene una problemática muy particular por mantener una gran diversidad de ambientes, diferentes tipos de relieve, de suelo, climas, y con los cambios de altitud generan la posibilidad de que haya mucha biodiversidad, muchas plantas y animales diferentes”, que hoy se encuentran amenazados.

Una de las razones es que, “el estado está considerado el primer estado en transformación en cuando a actividades agropecuarias, tiene el 75.5 por ciento de transformación del territorio en actividades agropecuarias, ahí tiene el primer lugar a nivel nacional, lo cual es bastante negativo porque al darse estos cambios de uso de suelo no solo perdemos lo que sería la vegetación natural sino también el hábitat de las otras especies de animales”.

El impacto ambiental por carecer de suficiente cobertura vegetal va más allá de no tener árboles que provean de madera al hombre, “no solo la vegetación provee madera, leña, alimentos, sino que también provee captación de dióxido carbono, para contrarrestar los gases de efecto invernadero que cada vez son mayores; también permite una mejor infiltración de agua hacia el suelo.

La vegetación costera permite una protección ante fenómenos hidrometeorológicos tropicales, las zonas de humedales que también en el estado de Veracruz ha sido muy afectada, tiene una función de reserva de muchos organismos, es decir parte del ciclo vital del ambiente, también tienen esa función de purificar el agua a través de los enramados de raíces y eso se va perdiendo cada vez que tenemos un ambiente mas contaminado y de menor calidad, y que va afectando obviamente la calidad de vida”.

Travieso Bello explica que en un principio se dieron procesos de deforestación muy importantes por el cambio de uso de suelo, pero ahora se elimina hasta la vegetación secundaria o se hace un cambio de uso de suelo por otro.

Otro de los problemas que genera, es que afecta en la “conectividad del paisaje”, es decir, la manera en cómo están conectados los diferentes elementos naturales y dificulta la migración de una especie de un “parche” a otro, “por ejemplo de un área a otra hace que los grupos de especies queden más aislados y por tanto se haga más difícil para poderse reproducir, para que haya una mayor variabilidad genética y una mayor resistencia ante una situación de cambio climático”.



Norma y (falta de) recursos

Aunque a nivel normativo, algunas políticas de conservación en los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, permiten la conservación de ecosistemas a través del sistema de áreas naturales protegidas, “el detalle es que no hay suficientes recursos, mas bien son mínimos para operar estos programas de conservación en las áreas naturales protegidas, lo que hay que hacer es buscar financiamientos” para garantizar su funcionamiento.

“Están declaradas pero no hay un recursos para garantizar la vigilancia y evitar la tala hormiga, la extracción de leña, extracción de especies como pericos y orquídeas” que están protegidas no solo por la Norma 059, sino a nivel internacional.

Tampoco los programas de reforestación resultan exitosos debido a la falta de seguimiento y planeación. “El principal indicador de la reforestación son la cantidad de árboles sembrados, pero al paso de un año ya no encuentra prácticamente nada, porque necesitan esos árboles un cuidado, por ejemplo se tienen que vigilar para que no entre el ganado y se vayan a comer los árboles pequeños, se tienen que regar, realizar un control de maleza de manera manual sin usar agroquímicos para que prospere esa plantación y para decir que se tienen una superficie realmente reforestada”.

En ese sentido, explica, Veracruz ha invertido en reforestación sin tener resultados óptimos, “es el estado donde más se ha invertido en programas de reforestación, sin embargo, seguimos careciendo de una cobertura vegetal suficiente, justamente porque no ha habido un seguimiento y no han sido exitosos esos programas de reforestación”.

De la misma manera han fracasado aquellos programas donde productores o ganaderos reciben un recurso por parte del Estado para la reconversión productiva, “se da dinero a los propietarios de la tierra para que cambien el uso de suelo a zonas forestales o combinen la parte forestal con la ganadera y la agricultura, otro programa es el pago por servicios ambientales, se pagan servicios ambientales, hidrológicos, de la conservación de la biodiversidad y la orientación para el ecoturismo”, que han dado pocos resultados.

De acuerdo con la investigadora, “esos incentivos son demasiado ocasionales y se pagan en poca cantidad, entonces al campesino todavía le reditúa más aprovechar esas áreas en actividades agrícolas y ganaderas”.

Además, que las áreas de conservación se crean en las partes altas de las cuencas donde los terrenos no tienen vocación ni agrícola ni agropecuaria, “por lo que no es suficiente para lo que se requiere conservar”.

La apuesta es un invertir en educación para cambiar la cultura de la gente por una de respeto al medio ambiente, algo que ve “realmente es muy difícil hacer cambios en la conciencia de la gente porque se trata de una cultura que uno adquiere familiarmente, ser ganaderos y agricultores les ha redituado, lo harán aunque ahorita no reditúe mucho”.

El riesgo con el dinero es que mientras haya un proyecto con recursos para la reforestación, va funcionando, “la gente trabaja mientras continúa el apoyo, pero cuando se acaba no hay seguimiento”.

Otro de los problemas es que el Estado no diseña políticas integrales para combatir la pobreza, para generar desarrollo y subsanar el daño al medio ambiente. Si se toma en cuenta el crecimiento de la población en Veracruz, es posible que incremente el porcentaje de pérdida de vegetación en la entidad, más del 75.5 por ciento, cantidad que fue documentada por un el informe de la Semarnat de 2008.

“De 1990 a 2005, Veracruz tuvo un aumento de 973 mil 349 habitantes en todo el estado, el número de población que aumentó es importante, y se espera que exista un aumento poblacional mayor en el estado, una alternativa podría ser: hacer más eficiente los espacios que se dedican para agricultura y ganadería, y eso implica una inversión considerable en tecnología y el estado de Veracruz tienen muy poco desarrollo tecnológico en el área rural por lo cual lo hace un poco improductiva”, comentó Cecilia Travieso.



Política integral

Existen acciones que de acuerdo con la especialista en Manejo de Recursos Ambientales deben tomar de manera urgente las autoridades de los tres niveles. Tanto la federeación, como el estado y los municipios deben considerarse a fondo el daño ecológico tanto en los planes de desarrollo, que deriven en los programas de ordenamiento urbano y de ordenamiento ecológico, que quede establecido en la ley “y se asegure que se cumpla”.

El problema que ella identifica, es la falta de seguimiento sexenal en las administraciones públicas, quienes llegan al gobierno eliminan todo lo que hizo el anterior, aún cuando se trate de proyectos de éxito.

Además, los municipios deben elaborar sus atlas de peligros y de riesgos, “lo que les va a permitir no sólo saber en qué situación están, sino poder prevenir las situaciones que ya tenemos, porque muchas personas están asentadas en zonas de riesgo por eso hay tantas pérdidas económicas y humanas”, y eso es posible prevenirlo.

Otra acción sería la articulación entre los diferentes sistemas de gobierno y los programas de apoyo, de manera tal que se junten recursos y esfuerzos para lograr un mismo objetivo que sería “tratar de conservar lo que ya tenemos, tratar de restaurar las zonas que están afectadas y que son importantes para mantener los servicios ambientales de los ecosistemas y nos afecten menos los problemas derivados de fenómenos climáticos”.

“Otro detalle que no se ha manejado de manera directa, que es un problema que se da por cuestiones climáticas: la afectación de cultivos que impacta en la seguridad alimentaria de la población”.

Para ello es necesario involucrar a la academia, al sector privado, a las organizaciones de la sociedad civil, para dar seguimiento a los procesos, porque con los cambios de gobierno cambian las políticas aunque sean exitosas.

Pero principalmente, la investigadora coincide con otros ecologistas, urge incidir en la educación para formar una población más interesada en el medioambiente, pero que las escuelas incluyan materias con ejemplos de la problemática ambiental de Veracruz.

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