viernes, 21 de agosto de 2009

De apariencias, odio y magia

Zona de Tolerancia

Por Rodrigo Vidal


La intolerancia que manifiestan las personas hacia aquellas que son distintas por diversas circunstancias como edad, sexo, identidad sexogenérica, religión, raza, color de piel, nivel de estudios, apariencia, ideología, profesión, condiciones de salud, discapacidad, estado civil, entre otros, siempre lastima, causa daño, y en el peor de los casos mata.

¿Ejemplos? Es lamentable tenerlos siempre, a diario, pero mencionaré estos botones de ejemplo: El caso de la atleta sudafricana Caster Semenya debería indignar a todos, y avergonzar a los miembros de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), así como a los medios que dieron seguimiento de la nota cargada de morbo y atentando contra la dignidad de la joven atleta, campeona de los 800 metros en el Mundial de Atletismo de Berlín 2009.

La IAAF se justificó y dijo que las pruebas para identificar el sexo de la atleta son parte de un procedimiento “normal” ante la duda de que una de las competidoras pueda resultar varón (uno de los casos más famosos de cambio de sexo en la historia del deporte fue el de Renée Richards, anteriormente Richard Raskin, que llegó a competir en el circuito femenino de tenis en los años 70, o el de la canadiense Michelle Dumaresq, Michael de nacimiento, que compitió en el Campeonato del Mundo de bicicleta de montaña celebrado en Austria en 2003).

Aunque el Comité Olímpico Internacional (COI) llevó los “controles de sexo” en los Juegos Olímpicos, debido a las controversias, ligadas con el derecho a la intimidad, dejaron de hacerse en Sydney 2000. Incluso, después de ese año, el COI analizó la posibilidad de permitir para Atenas 2004 la participación de transexuales en las Olimpiadas.

Pero la manera en que la IAAF solicitó a la Federación Sudafricana que realizara las pruebas a Semenya, el manejo mediático donde se ponía en duda su “feminidad” (término que nada tiene que ver con su sexo), y las declaraciones de algunas atletas (“tiene todo para ser un hombre”: Mayté Martínez, atleta española), resultaron por demás ofensivos y discriminatorios.

La apariencia física (ni la fortaleza, pues se trata de un cuerpo entrenado para tal fin), deberían ser motivo de discriminación o segregación. El término que más repitieron los medios al reproducir las notas sobre Semenya era el de “feminidad”, es decir, que no sólo ponían en duda que ella fuera mujer, sino que cuestionaban que no lo pareciera. ¿Entonces las mujeres están obligadas a cumplir con estándares de feminidad para que su talento les sea reconocido? Porque, a los que se les olvidó, esta joven de 18 años, rompió un récord y ganó con ello el campeonato de los 800 metros en Berlín. Lo cual, creo, debió ser la nota, pues a Usain Bolt, el atleta jamaiquino que obtuvo el oro y también rompió otro récord de velocidad, no se le cuestionó nada.

Laura Haddad, compañera de medios en la ciudad de Xalapa, indignada, cuestionaba esta situación a través de su perfil en Facebook, y daba otros ejemplos de mujeres que destacaron por su talento, pero que fueron cuestionadas por su aspecto físico, como Susan Boyle, “como si una ‘fea’ estuviese negada a cantar bien”, o al revés, una ganadora de un concurso de belleza que murió víctima de una enfermedad que le provocó una amputación, y esa tragedia fue noticia “como si las bonitas no se enfermaran y estuviesen libres de morir de semejante manera”.

Crímenes de odio
Pero las diferencias llevan a cometer cosas aún más atroces contra aquellos que son diferentes, y ya el Distrito Federal reconoció en su Código Penal los “crímenes de odio”, que son aquellos que se cometen “en razón de cuestiones de sexo, discapacidad, orientación sexual, identidad de género, xenofobia y antisemitismo de la víctima”.

Con 39 votos a favor, cero en contra y cero abstenciones la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprobó la reforma al artículo 138 del Código Penal del Distrito Federal que considera como agravante “el hecho de que el agente actúe contra la dignidad humana y teniendo como objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

De esta manera se agregan los crímenes de odio a las reglas comunes para los delitos de homicidio y lesiones “cuando exista saña por parte del infractor y éste actúe con crueldad, fines depravados o con motivos de odio; cuando se atente contra la dignidad humana y teniendo por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”, señala la reforma.

Reforma que ojalá se extendiera a todo el país, pues son lamentables las noticias como las que ayer leíamos del joven Gerardo Daniel Juárez Rodríguez, de 24 años, asesinado de 42 puñaladas en un motel de la ciudad. O el del adolescente Abraham Monroy Carbajal, de 15 años, que murió ahogado en el río Cazones, asesinado por Onésimo Castillo, luego de haber sostenido relaciones sexuales con el menor.

Según cifras de la Comisión Ciudadana Contra los Crímenes de Odio por Homofobia (CCCCOH), documentadas entre 1998 y 2004, registran 332 ejecuciones homofóbicas y estiman 996.

Papantla, sin magia
Lo dijimos en la Zona del 10 de marzo de este año: Papantla perderá el nombramiento de Pueblo Mágico. En esa fecha el Municipio tenía 90 días para cumplir con las reglas de la Secretaría de Turismo (Sectur), “Pero si las autoridades municipales no lo hicieron desde el último trimestre de 2008, cuando fueron advertidos por la Dirección de Programas Regionales de la Sector, dudo mucho que lo logren”, y no lo lograron.

Este jueves perdieron el nombramiento. A las autoridades papantecas sencillamente les valió, aún cuando a quienes culpan. Los alcaldes priistas (el propietario que ya no está, y ahora el suplente), prefirieron trabajar por una elección a diputado federal para hacer de Francisco El Mago Herrera, un legislador.

Hablando de feminidad
El pantalón por muchos años fue vestimenta exclusiva de los hombres, hasta que en 1939, Coco Chanel diseñó prendas para mujeres que antes usaban los hombres, y los pantalones lucieron curvilíneos. La identidad de lo femenino y lo masculino es una construcción social, un invento que evoluciona.


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1 comentario:

Mesoamericano dijo...

Creo que los tiempos de oscuridad continúan y cada uno de nosotros debe aportar su granito de arena para que esto tenga fin.
Si se trata de citar casos no terminaremos pero vale la pena poner el dedo en el renglón. Felicidades Rodrigo.
Lamentable la discriminación. Pero necesitamos un cambio en el interior de cada uno de nosotros. Porque esto no es más que un reflejo de lo que somos, cada uno de nosotros, como parte de una sociedad.

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